Se develó el misterio de los fondos de Santa Cruz.
En un artículo escrito desde Madrid por Aleardo Claria para el Diario Perfil, el mencionado periodista y abogado describe con amplitud los detalles de la operación Eskenazi comprando parte de Repsol YPF.
La garantía de la operación serían fondos de Santa Cruz. Petersen Energía, la sociedad con la que los Eskenazi compraron su parte de YPF, tiene el capital mínimo que exige la Unión Europea para funcionar, por lo que no se explica cómo puede recibir créditos por más de US$ 2.000 millones. La clave está en el Credite Suisse, que aportó US$ 600 millones, casi lo mismo que manejaba K.
Si la nacionalidad de las compañías se midiera por su lugar de constitución, habría que hablar de “australización” de YPF antes que de “argentinización”. Petersen Energía SA (PESA) –la sociedad española compradora del 14,9% de YPF– tiene un accionista único, que es Petersen Energía PTY LTD, una sociedad constituida en Australia, con domicilio en la Towers 525 de la Collins Street de Melbourne (Australia). Los documentos suscriptos en Madrid entre PESA y Repsol YPF el pasado jueves 21 de febrero (que se pueden consultar en la web de Repsol) ofrecen datos sorprendentes, algunos muy sugerentes.
El ex gobernador Kirchner, en su condición de presidente de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos, tuvo un rol protagónico en el proceso de privatización de YPF.
Santa Cruz recibió como compensación por aquella privatización un reconocimiento de deuda en concepto de “regalías mal liquidadas” de US$ 608,9 millones.
Ese es el origen de los fondos que la Provincia luego transfirió al exterior. Sería un despropósito que esos fondos públicos fueran ahora el aval subyacente de la compra de acciones de YPF por un grupo privado y sirvieran para financiar la diversificación de las inversiones de Repsol fuera de Argentina.
Fuente: Opinorama
Autor: Enrique Serra

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