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Y dale nomás…

Hasta no hace mucho tiempo atrás los problemas en el transporte aerocomercial se debían a la ineptitud de los militares (Fuerza Aérea Argentina) a cargo de la Aviación Civil nacional; posteriormente y siempre en contra de los vuelos comerciales, a la ineficiencia de los uniformados (a pesar de llevar más de cincuenta años en el asunto) se sumaba el efecto negativo de la naturaleza, en la forma de un desubicado rayo sobre el radar de Ezeiza, que dejó en tinieblas el video primario (no así el secundario) de las pantallas de control del transito aéreo de Área Terminal Baires; por añadidura ello hirió tremendamente la sensibilidad de los controladores aéreos (de algunos solamente, pero muy bien relacionados con resortes del Gobierno) quienes en íntimo dialogo con algunos titulares de los gremios aeronáuticos, se vieron forzados a salvaguardar la seguridad aérea con “necesarios espaciamientos entre vuelo y vuelo” que probablemente hubiese puesto nervioso por lo inoperante, a Antoine de Saint Exupery en tiempos de la Aeropostal por estos pagos.

En la actualidad, los militares van siendo cada vez más un antipático recuerdo que se diluye en el pasado (no obstante son los mismos tipos que hoy están trabajando en el mismo rubro; con la variante que le colocaron un director civil que se está desayunando sobre el tema, el cual va nombrando a otros lugartenientes, muchos de los cuales comienzan sus tareas preguntando de que se trata); por otra parte los controladores aéreos alcanzaron la eficiencia luego de un aumento de haberes; mas, a pesar de estos avances ¿Qué ocurre con nuestra “línea de bandera”?

La historia de la concesión de Aerolíneas Argentinas es un verdadero “culebrón” similar a aquellos que la televisión vernácula exporta de tierras más cálidas; esto llegaría a ser hasta risueño, si no fuese que a través de ella quedan expuesta la realidad de nuestra clase dirigente y nuestra “viveza criolla” sin complejos; particular mixtura que generalmente termina dando paso a los “tiburones de afuera” y a una desenfrenada corrupción.

No vamos a repetir aquí toda la historia de la venta de AA iniciada a comienzos de la década de los 90, más si podemos remarcar algunos aspectos de la misma:

* Para la fecha mencionada, el término “empresa estatal” en nuestro país tenia un significado casi maligno para el desarrollo nacional; por ello nuestra línea de bandera fue vendida a una empresa extranjera, Iberia, perteneciente al Estado español (¿), empresa que por otra parte, se destacaba de sus pares a consecuencia de su marcada ineficiencia.
* Por dicha operación de compra, el desembolso de Iberia fue casi inexistente (Informe del Tribunal de Cuentas del Reino de España/2006).
* Con la venta, fue violado el Código Aeronáutico Argentino, el cual no permite la propiedad y control de empresas aéreas por capitales extranjeros.
* Comenzando por los simuladores de vuelo (edificio Catalinas Norte), continuando con los repuestos de aeronaves, luego por las aeronaves propiamente dichas, siguiendo con la cartera de clientes en Europa y América, etc., Aerolíneas Argentinas fue directamente saqueada por su compradora, ante la pasividad de los argentinos y su Gobierno.
* Por una denuncia realizada en 1995 a propósito del vaciamiento de AA, recién en abril del 2003, un juez federal (Jorge Ballestero) se expidió de la siguiente manera : “Todos los actos descriptos previamente fueron realizados en el marco de una asociación constituida en el año 1990, en la cual sus integrantes – tanto empresarios como funcionarios públicos – se asignaron las distintas tareas con el objeto de realizar todos y cada uno de los ilícitos que fueran necesarios para desapoderar fraudulentamente al Estado nacional de Aerolíneas Argentinas, generando así un perjuicio a la economía nacional. Cabe destacar que las conductas previamente relatadas se han calificado provisoriamente como constitutivas de los delitos previstos y reprimidos por los artículos 293(Falsificación de doc. Público); 174, inciso 5º (Fraude en perjuicio de la administración pública), en función del 173, inciso 7º(Estafa) y 210(Asociación ilícita), todos ellos del Código Penal”
* Al asumir una nueva administración nacional rigiendo los destinos del país en mayo 2003, las expectativas de aclarar este despojo nuevamente se vieron defraudadas, pues la causa desapareció de los foros judiciales. Tanto es así que un conocido fiscal federal, en diciembre del 2006 durante una entrevista televisada por canal 7, mencionó que era difícil evitar que el juez archivase la causa, a pesar que los delitos investigados estaban totalmente comprobados.
* Desde mitad de la década del 90, los empleados de AA que conforman el Directorio, no han aceptado los balances anuales, no obstante el Gobierno nacional aprobaba los mismos a través de los diferentes ministros de economía que pasaron por la gestión; la nota diferente la dio el ministro Roberto Lavagna al rechazar los balances de los años 2002, 2003 y 2004 y amenazar con iniciar acciones legales contra los españoles responsables de la empresa.; si algo pasó con respecto a esto último, estimo que la sociedad argentina no se a enterado.
* Desde su venta hasta nuestros días, AA en varias ocasiones se debatió ante la quiebra; hubo transferencias de acciones, capitales, diferentes dueños (todos españoles), CEPI, MARSANS, AIR COMET, etc.; no obstante la actualidad nos demuestra que, a diferencia de las promesas contractuales de incorporación de material y tecnología, el estado de la compañía es deplorable, pues de sus 48 aviones alrededor de la mitad está fuera de servicio.

No queremos cansar al lector con mayores detalles (a pesar de que los hay en cantidades); mas tampoco deseamos que la idea quede inconclusa; hasta ahora y por lo aquí comentado, los españoles son dignos émulos del conde Vlad Dracul de Transilvania; a nuestra justicia pareciera ser que se le cayó la venda de los ojos; y de los sucesivos funcionarios ligados al tema a través de los años, mejor ni hablar; en síntesis, el argentino común está absolutamente desprotegido y a merced de intereses sin limites, diametralmente alejados del bien común de la patria y sus habitantes.

Pero para terminar ¿qué pasa con los directamente damnificados? me refiero los empleados (los pasajeros son los segundos en el orden de prioridades). Particularmente conozco señores profesionales en toda la amplitud del término, que se desempeñan o desempeñaban en la Empresa con absoluta jerarquía; mas desde el llano y como un argentino más, aprecio también que hay un problema que aqueja a la mayoría de los representantes que agrupan a diversidad de gremios enrolados en la actividad aeronáutica.

En la historia reciente hubo figuras que parecían relevantes al frente de diversos gremios aeronáuticos; mas “sorpresivamente” acallaron su encendida retórica, cambiaron la ropa de trabajo por trajes de marca, buenos salarios y probablemente autos con chofer, pues se volvieron funcionarios; así tenemos embajadores, congresistas, subsecretarios y demás. Ello pone en evidencia una vez más, aquello que es tan viejo como la historia de la humanidad “la carne es débil” (o generalmente lo es). Además, lo triste es que probablemente y dado los resultados que se aprecian, en su momento usaron a la gente, es decir a los trabajadores que decían representar.

Con respecto a los que actualmente llevan la misma tarea (la representación de “los trabajadores aeronáuticos”), particularmente yo, aquí desde el llano como expresé anteriormente, no veo una decidida y coordinada acción tras un objetivo único: recomponer las cosas de la empresa (y consecuentemente de sus trabajadores) en base a un tratamiento del tema apoyados en las leyes, reglamentos y lo que es fundamental, la verdad de cara al bien común; por el contrario veo grupitos peleando por intereses parciales (y desde ya mezquinos) con la baja intención de “acomodarse” con el/los que “tienen la manija”, o en los recovecos de alguna nueva organización gubernamental y… del resto no me acuerdo (a propósito de ello, desde hace demasiado tiempo esto último se a vuelto bastante argentino).

Si viese una acción coordinada, buscando verdaderas soluciones, utilizando los medios de difusión (tarea no del todo fácil por la desfachatada parcialidad de muchos de ellos) con conocimiento, veracidad y detrás de intereses trascendentes (ni me lo nombren al cineasta, nunca comandante de aeronave), sinceramente comenzaría a creerles un poco más.

Esperemos poder ver esto algún día.

Autor: Joaquín Piat

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