LA VERDAD A MEDIAS
Hoy es normal tener una conversación sobre política con chicos jóvenes, digamos entre 16 y 22 años y en la mayoría de las veces chocar con una intolerancia absoluta al tocar los temas, por ejemplo, de la lucha armada de los años setenta. Todo esto sin siquiera haber estado vivos en ese entonces. Menciono particularmente esta cuestión porque es en dónde más se nota. Con 12 o 13 años, recién comenzaba el secundario pero recuerdo bién esa época. Era común ver en la tele o en los diarios noticias de asesinatos, de hallazgos de cuerpos mutilados o acribillados a balazos, etc, etc. Todo el que molestará para uno u otro bando era simplemente aniquilado. A lo que apunto es a que hubo horrores de uno y otro bando. Del lado del gobierno de facto los ejemplos sobran. Del bando contrario también. Las llamadas cárceles del pueblo no tenían nada que envidiar a los centros de detención. Hoy parece que nunca existieron. Y esta mal, muy mal. Se enseña una parte totalmente parcial de la historia. Nadie dice que la lucha armada de los Montoneros, las FAR y el ERP comenzó mucho antes del 76, que su intención era tomar el poder por las armas sin importar que el gobierno de turno hubiera sido legítimamente elegido por el pueblo. En las escuelas se enseña quienes fueron Videla y Cía. Pero nada se dice de quienes fueron Santucho, Gorriarán Merlo, Firmenich, etc, etc. Nada se dice tampoco del pacto entre Firmenich y los militares que permitió que muchos jóvenes quizás con buenos ideales fueran entregados como corderos. Tampoco se enseña que Gorriarán Merlo, participe de los setenta, también fue el cobarde ideólogo de la masacre de la tablada, donde fallecieron aplastados y acribillados decenas de jóvenes conscriptos. Y ocurrió durante el gobierno del Dtor. Alfonsín. Tampoco se enseña en las escuelas lo que fue el intento de toma del regimiento 29 de formosa, hecho en el cuál fueron muertos soldados conscriptos mientras se duchaban, masacrados mediante metralla, ni tampoco se menciona que Ignacio Rucci, lider de la CGT de entoces fue asesinado por montoneros como forma de presionar al presidente Juan Domingo Perón.
Entonces algo anda mal. No se puede construir hacia el futuro enseñando una historia a medias. Se equivocaron y se equivocaron feo las dos partes. Comprendo el dolor y el resentimiento de aquellos que perdieron seres queridos durante esa época. Pero no deben perder de vista que también hubo otros que perdieron seres queridos por estar del otro bando. La paradoja de todo esto es que los que hoy reinvindican la lucha de aquellos años desde los puestos de poder, tanto a nivel nacional como provincial, no solamente encubren la verdadera historia sino que también en la gran mayoría de los casos jamás se jugaron la vida por nada. Más bien fueron los que cuando las papas quemaban y había que poner huevos huyeron cobardemente o se convirtieron en entregadores de compañeros de lucha. Después, calmado todo volvieron como grandes héroes. Hoy están en todos lados. Disfrutan de algo que costo la sangre de aquellos que hoy no están y el sacrificio de otros que hoy siguen viviendo. Conozco verdaderos luchadores, con grandes ideales, gente que en aquella época se jugo el pellejo por un proyecto de país sin saber quizás que a los cabecillas de sus organizaciones les importaba un bledo estos ideales. Muchos de ellos hoy no son gobernadores, ministros, ni siquiera secretarios. No tienen trabajo y a pesar de ello siguen militando. Lo digo con conocimiento de causa. Quizás algún día se difunda la verdadera historia, guste o no. Hasta que ello no ocurra seguiremos empantanados treinta años atrás, cimentando odios y rencores sin sentido y que nada bién le hacen a mi querido país. Yo por mi parte trato de hacerlo humildemente desde el lugar que me toca vivir.

Meneame
del.icio.us